¿Los dos servicios se contratan juntos o por separado?
Se pueden tomar por separado, pero funcionan mejor como etapas de un mismo proceso. La planificación define dónde y cómo intervenir; el monitoreo aporta registros para revisar si esas decisiones se sostienen con el tiempo. Si ya tenés un plan hecho, podés sumar solo el programa de cámaras trampa.
¿Qué incluye el relevamiento inicial del establecimiento?
Recorremos el campo y su entorno para identificar parches de vegetación nativa y barreras críticas al movimiento de fauna. Con esa lectura elaboramos un plan de corredores que integra cercos permeables, restauración de bordes de camino y manejo de la vegetación remanente, más indicadores de seguimiento.
¿Cada cuánto se revisan los datos de las cámaras trampa?
La rutina de revisión se define con periodicidad mensual o estacional, según lo que se quiera observar. El programa fija las preguntas de monitoreo, los sitios de colocación y una planilla de análisis que permite comparar registros antes y después de las intervenciones.
¿El monitoreo sirve para estimar abundancia de fauna?
Es importante ser claros: el método tiene límites. El clima, la ubicación de las cámaras y el comportamiento de cada especie influyen en lo que se registra. Por eso trabajamos con interpretación cuidadosa de los datos y no prometemos resultados cuantificados ni cifras cerradas de población.
¿Se capacita al personal del campo?
Sí. La planificación incluye capacitación al personal rural, y el programa de monitoreo suma pautas para el registro de fecha, hora y condiciones ambientales. La idea es que el equipo del establecimiento pueda sostener la rutina sin depender de una visita externa cada vez.
¿Trabajan fuera de la zona serrana y la llanura bonaerense?
Nuestro enfoque está pensado para establecimientos de la zona serrana y de la llanura bonaerense, donde combinamos producción ganadera y conservación. Si tu campo está en otra región, conviene conversarlo antes para ver si el enfoque se adapta a tu paisaje.